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martes, 10 de febrero de 2015

Colocando mi puente

La semana pasada, Carlos (alumno de 1º curso del 2º ciclo de EEBB de Viola), llegó a su clase un tanto preocupado. La última vez que abrió la funda de su Viola en casa se encontró el puente caído.

A parte del susto que se llevó, (...¡el pobre creía que había roto su instrumento!...), estaba un poco tristón porque no pudo estudiar en todo el fin de semana. Tras tranquilizarle un poco, y explicarle las diferentes situaciones por las que podemos encontrarnos con este hecho, enseguida comprendió que no era grave. 

Así pues, quisimos retratar la operación para compartirla con todos vosotros realizando este artículo, donde trataré de explicaros de una forma práctica y sencilla cómo volver a situar vuestro puente si la Viola ha sufrido algún golpe, o si simplemente se ha caído por la presión que soporta de las cuerdas si no vigiláis con asiduidad su perpendicularidad respecto a la tapa superior

Recordad, cualquier cambio de presión en la caja de resonancia puede provocar esta situación, y si no tenéis algo de cuidado cuando suceda, también caerá el alma si tratáis al instrumento con gestos poco cuidadosos. 

1-. Antes de nada, quita la tensión de las cuerdas para poder manipular el puente y coloca las patas del mismo a la altura del corte transversal de las efes tumbándolo hacia delante. Así podrás levantarlo en un punto estratégico:

                    
2-. Levanta el puente con los dedos de las dos manos apoyándote en esa línea transversal imaginaria y podrás terminar de situar las cuerdas en sus hendiduras correspondientes mientras sujetas firmemente la base del puente con los dedos de una mano.



3-. Dando un par de vueltas a las clavijas conseguirás mantener el puente erguido mientras corriges su perpendicularidad. Te aconsejo que lleves un orden, si tensas primero las cuerdas laterales te facilitarás la siguiente acción. Has de ir situando el puente en un ángulo recto de 90º (formado entre las líneas del propio puente en su cara posterior que da al cordal y la línea de la base de la tapa superior donde se apoya) hasta que termines de ejercer la tensión necesaria para preafinar las cuerdas:

                                     

4-. Tras un leve repaso general para comprobar que el puente esté bien situado en una correcta posición, ya podrás terminar de afinar tu Viola:


Aun así, si alguna vez te sucede y no estás contento con el resultado sonoro que produce tu instrumento, no dudes en concretar una cita con tu luthier, tal vez tu puente haya terminado de doblarse tras pasar mucho tiempo en una mala posición y tengas que cambiarlo. Normalmente estos cambios afectan intrínsecamente al alma, con lo que habría que corregirla o sustituirla.  

lunes, 1 de diciembre de 2014

Cambiando nuestras cuerdas

El viernes pasado, Jacinto Cruz (alumno de 1º de Enseñanzas Profesionales de Viola), llegó a clase con un pequeño problema. Tenía que cambiar más de una cuerda y nunca lo había hecho antes, con lo que prefirió esperar a nuestra cita semanal para que le echara "un cable". 
Como no todo el mundo sabe cambiar una cuerda por primera vez, decidimos crear este fotorreportaje y compartirlo con todos vosotros, especialmente dedicado al alumnado de Enseñanzas Básicas de nuestra clase, que seguro que en más de una ocasión se encontraréis en esta situación.

En este ejemplo realizamos el cambio de la 4ª cuerda, DO. Sigue atentamente estos pasos:
  • Apoya la Viola en un sitio estable preparando la cuerda y la clavija. (En este caso, apoyé el instrumento entre mis rodillas sentado en una banqueta).  
  • Introduce la cuerda por el pequeño orificio de la clavija.
  • Enrosca la cuerda con un par de vueltas mientras tiras de ella en dirección al clavijero:
  • Sin perder la tensión para que no se desenrosque, apoya el instrumento sobre las rodillas para ser más efectivo e introduce la bolita de la cuerda por el cordal:
  • Mientras tiras de ella, enrosca cuidadosa y ordenadamente la clavija y presta atención a situar la cuerda en la hendidura del puente de la siguiente forma:
  • Mantén la tensión y continúa enroscando...
  • ... Et voilá!  ¡Nuestra cuerda está colocada finalmente!

Observa ahora la perpendicularidad del puente y corrígelo si es necesario siguiendo los pasos que os comenté en la sección Cuida y Protege tu Viola.

¡Que las buenas frecuencias y vibraciones os acompañen!

domingo, 30 de noviembre de 2014

Cuida y protege tu Viola II

Después de atender a los aspectos meteorológicos y climáticos repasados en el artículo anterior, debéis prestar atención y cuidado a la limpieza general de vuestra Viola. Con regularidad quita el exceso de resina de las cuerdas y del instrumento con una trapo suave y seco. Cuando la resina se acumula puede dañar algunos tipos de barniz y puede hacer que el sonido de las cuerdas sea deficiente si se incrusta. En general, si el arco tiene demasiada resina, el resultado sonoro será áspero y terroso; el exceso de resina será visible en cuanto las crines entren en contacto con las cuerdas. No es necesario aplicar resina al arco cada vez que uno va a tocar. Para una limpieza más extensa de la Viola, debéis de atender a los siguientes parámetros:

Clavijas

Las clavijas rígidas o resbalosas son un problemas común en los instrumentos de cuerda. Hay tres razones principales por las cuales se presentan problemas en su funcionalidad:

  • Variaciones en la humedad debido a cambios de estación o temperatura.
  • Cuerdas incorrectamente enroscadas.
  • Ajuste inadecuado a la cabeza del instrumento. Es decir, que no encajan perfectamente. (Sucede normalmente cuando el instrumento es adquirido en una tienda y es montado por un no especialista en la materia. Un consejo, los talleres de luthería están para algo más que para reparar nuestros instrumentos, pueden orientarnos en su búsqueda y/o adquisición). 
Las clavijas resbalosas son un problema común durante el invierno porque estas se contraen cuando el clima es seco. En la mayoría de casos enroscar la cuerda nuevamente en la clavija resuelve el problema, pero si las clavijas continúan resbalosas o no giran uniformemente será prácticamente imposible afinar la Viola, os aconsejaría aplicar un poco de tiza en sus zonas de máximo contacto con el orificio de la cabeza del instrumento. Si todavía continúan los problemas, es probable que la causa sea un inexacto encaje de la clavija. Un profesional cualificado puede reajustarlas y resolver el problema en unos pocos minutos.
Si las clavijas están rígidas, el problema se debe con frecuencia a su expansión por exceso de humedad o por falta de lubricante para clavijas. Si no queréis invertir dinero en ese pequeño accesorio, podéis utilizar una pastilla de jabón lo menos graso posible aplicándolo directamente sobre la clavija. Lubricarla y/o reposicionarla un poco más hacia fuera (alejada del clavijero) puede ayudar a un manejo más suave. 

Cuerdas
Para asegurar que el sonido de nuestra Viola esté siempre al máximo de su potencial, es necesario cambiarlas cada cierto tiempo. Como es lógico, las cuerdas pierden gradualmente su calidez y brillantez aún si el instrumento no es utilizado frecuentemente. Como músico profesional, presto siempre especial atención en utilizar unas cuerdas de gran calidad, que cada dos o tres meses me veo obligado a cambiar porque pierden sus propiedades, lo que hace que tenga que invertir mucho dinero cada poco tiempo. Los estudiantes de Enseñanzas Básicas generalmente deberían reemplazar sus cuerdas anualmente, aunque un estudiante de Enseñanzas Profesionales debería hacerlo cada seis meses si estudia y trabaja regularmente.
Cuando cambies tus cuerdas, siempre tienes que hacerlo de una en una, nunca a la vez, asegurándote de que el puente no se incline hacia delante o hacia atrás cada vez que la hayas terminado de poner. Para enroscar cada cuerda en la clavija, mantén cierta tensión en la cuerda en todo momento, introduce la punta por el hoyo de la clavija, gírala un par de veces e introduce la parte final de la bolita en el cordal. Mantén la cuerda lo más pegada a la pared del clavijero con un dedo mientras la enroscas. De esta forma la cuerda quedará envuelta hacia el lado correcto.
Un truco, enrosca siempre las cuerdas lo más cerca posible a la pared del clavijero, ayudará a prevenir que las clavijas se resbalen, una mayor estabilidad y ajuste de su tensión, ayudando que las vibraciones que se producen se propaguen armónicamente con mayor facilidad por todo el cuerpo del instrumento.

Tensores


Normalmente los tensores vienen incluidos en los instrumentos de cualquier calidad destinado a los principiantes. También se pueden adquirir en la tienda por separado. Recordad que siempre podréis hacer un ajuste más preciso y rápido de la afinación si los utilizáis.

Si no prestáis atención, la suciedad puede impedir que giren correctamente hasta que se atascan perdiendo su suave funcionalidad, con lo que si notamos alguna dificultad en su manejo, hemos de reaccionar lo antes posible. ¿Cómo? Desenrosca con cuidado el tornillo del tensor y embadúrnalo de ese jabón del que te hablé antes, ya verás cómo funciona. Si el tensor queda totalmente rígido y no hacéis nada, terminará doblándose por la presión que soporta de la cuerda, con lo que será imposible girarlo sobre sí mismo y habrá que sustituirlo. Normalmente suele pasar con los tensores que vienen incorporados al cordal de fábrica y los que se venden por separado de mala calidad. No hace falta un tensor sofisticado, sino uno que esté hecho con un buen material metálico y resistente.

Puente

Este soporte tallado en madera sostiene las cuerdas a una correcta altura y distancia una de la otra, transmitiendo las vibraciones y la energía del sonido de las cuerdas al cuerpo del instrumento. Cada puente debe estar tallado con precisión por un luthier, acomodándolo a la tapa de cada instrumento en particular. Debido a que el puente es frágil y no esta pegado a la tapa de la Viola, es tremendamente sensible a los golpes, con lo que debemos prevenir cualquier impacto. Asegúrate de que el puente permanece derecho y en forma vertical. A pesar de que se le dé un uso regular y mantengamos el temperamento específico (entre 440Hz y 442Hz), el puente gradualmente se va a inclinar hacia adelante o hacia atrás, en dirección a las clavijas o a los afinadores. Si permanece en esa incorrecta posición eventualmente, se va a doblar debido a la tensión de las cuerdas. Un puente que está ligeramente doblado puede ser enderezado sin problemas por vosotros mismos, sin embargo, si el puente está severamente doblado necesitará ser reemplazado. Para extender el período de vida de un puente, revisa con regularidad su posición y enderézalo cuando sea necesario. Para ello, necesitarás sostener firmemente el puente desde su base con los dedos de una mano, mientras empujas y lo pones derecho cuidadosamente en su posición vertical normal con los dedos de la otra. Si no te sientes cómodo haciendo esto, estaré encantado de ayudarte. El alma puede caerse si no recibe la justa presión del puente contra sus tapas, con lo que debéis de evitar cualquier movimiento brusco del instrumento si se os cae. Mirad atentamente el interior de la caja de resonancia:


Si tenéis alguna duda específica o queréis saber más trucos técnicos para el mantenimiento de vuestras Violas no dudéis en preguntar en clase o poneos en contacto conmigo a través del Aula Virtual de Viola. Espero vuestros comentarios.

¡Buen inicio de semana y muchísimo ánimo con el inicio de la recta final del trimestre, las vacaciones están a la vuelta de la esquina! 

viernes, 28 de noviembre de 2014

Cuida y protege tu Viola I

Antes de daros unas pequeños consejos en esta primera sección del artículo sobre cómo supervisar y mantener en buenas condiciones vuestra Viola, pretendo explicaros lo importante que es empezar a generar un hábito de atención, manutención y observación diaria del mismo instrumento, así como de las condiciones climatológicas y meteorológicas de la ciudad donde vivimos, (o en su caso, donde tenemos pensado desplazarnos), si no queremos llevarnos desagradables sorpresas en el momento de abrir nuestras fundas.

Como iréis observado a lo largo de vuestra experiencia vital y musical durante vuestro periodo formativo, a parte de tener vuestra Viola en buenas condiciones, veréis que se irá haciendo más que evidente la necesidad de adoptar esa actitud receptiva y atenta al contexto climático y físico que nos rodea. Podréis estar preparados así a reaccionar rápidamente ante cualquier imprevisto, evitando dificultades para su manejo y performance, así como una innecesaria y más que evidente cita con nuestro “médico instrumental de cabecera” o luthier.

Hemos de proteger y cuidar nuestra Viola con responsabilidad, es un instrumento que por sus condiciones físicas, acústicas y morfológicas, es tremendamente delicada y sensible a cualquier factor externo nombrado anteriormente. Tened en cuenta que estos factores afectan directamente al material natural con el que está construida, que es fundamentalmente la madera. Ésta se expande o contrae con un ligero y leve aumento o descenso del calor y/o humedad, afectando de lleno a la tensión específica que ha de mantenerse de forma regular y constante entre el puente y el cuerpo del instrumento. Por lo general, las cuerdas están hechas de metal, siendo lógico que se desafinen, (al calor se destensan, y al frío se tensan, lo que aumenta o desciende su frecuencia de vibración y resonancia). No debéis olvidar que estos factores también influyen en que las clavijas y tensores se encajen o resbalan, sin olvidar, claro está, la reacción de nuestro arco (nuez, tornillo y crines).

Muchas veces, a parte de mi, son vuestras madres y padres los que, con preocupación, tenemos que estar recordándoos constantemente que tengáis cuidado y mantengáis limpia la Viola… ¡Jóvenes, os toca! Es hora de que os encarguéis de vuestras responsabilidades, se acercan días de vacaciones y es especialmente en ese momento cuando generalmente descuidáis ciertas tareas. Como no estaré ahí para supervisarlas, especialmente me dirijo al alumnado de Enseñanzas Básicas, ¡es el mejor momento para empezar a generar buenos hábitos!

Condiciones climatológicas a tener en cuenta

Para analizar el clima de Huelva, hay que partir de su situación geográfica, cuya provincia se encuentra comprendida entre los 38º15” y los 36º45” de latitud, zona de máxima exposición solar en el Hemisferio Norte. Cuenta con 3.000 horas de sol al año aproximadamente, gozando por lo general de 300 días despejados anualmente. De clima mediterráneo oceánico, un factor decisivo que condiciona el clima y la temperatura es su proximidad al Atlántico, cuya influencia se manifiesta en la oscilación entre la temperatura media de las máximas y media de las mínimas. La provincia cuenta con suaves topografías que se van incrementando hacia el Norte, cuyas temperaturas decrecen de sur a norte conforme aumenta la altitud. Por lo general cuenta con un invierno suave, donde las temperaturas se sitúan entorno a los 10º, y muy raramente bajan de los 0º. En verano, cuyos meses más cálidos son julio y agosto, las temperaturas predominantes oscilan los 35º, aunque diferentes estudios llevados a cabo por estudiantes de la Universidad de Huelva, señalan que en los últimos años se empiezan a percibir subidas en esas medias hasta a los 38º.

En cuanto a las precipitaciones, el máximo pluviométrico se encuentra a finales de otoño-invierno, mientras que en la estación estival escasean las lluvias, particularmente julio no registra apenas precipitaciones.

Temperaturas y precipitaciones (Huelva capital)
ene
feb
mar
abr
may
jun
jul
ago
sep
oct
nov
dic
MEDIA
Temp. máxima MEDIA (°C)
16,3
17,9
20,9
22
25,2
30,0
34,5
34
30,2
25
20,1
17
24,3
Temp. mínima MEDIA (°C)
6,5
7,9
8,5
11
14,2
17,9
20,5
22,2
17
14,6
9,9
7,7
14,1
Precipitaciones (mm)
62
43
72
40
28
8
2
4
20
52
62
63
462