viernes, 6 de marzo de 2015

Austria II: Repertorio solista para la Viola 1750-1830

A partir de 1780, los conciertos para Viola se multiplican. Romain Hoffstetter (1742-1815), monje del monasterio benedictino de Amorbach (Baviera), compuso hacia 1785 dos conciertos para nuestro instrumento, (en Do mayor y en Mi b mayor), así como un Doble concierto para viola y violonchelo. El compositor es conocido sobre todo, por ser el probable autor de los Cuartetos Op.3, falsamente atribuidos a Haydn.



Las obras de Franz Anton Hoffmeister (1754-1812) son definitivamente un repertorio obligado para los violistas. Fundador en 1784 de una casa editorial que se convertirá en una de las más importantes de Viena, (editó y publicó obras de Haydn y Mozart), se reveló como un compositor muy fecundo llegando a componer 66 Sinfonías. De sus dos Conciertos para viola (uno en Re mayor y otro en Sib mayor) el primero se ha convertido, junto al Concierto en Re mayor de Carl Stamitz (citado en el artículo que precede a esta publicación), en una referencia para el repertorio de la viola clásica. Este concierto en Re mayor fue compuesto probablemente en los años ochenta del siglo XVIII, pero generalmente es marcado en los libros y tratados como que fue publicado "hacia" 1800. Propone una orquestación tradicional junto a dos oboes y dos trompas. A la vez que la parte solista está escrita brillantemente con una temática rica y seductora que explota las posibilidades acústicas de nuestro instrumento. Su Adagio expresivo está formidablemente escrito y adecuado perfectamente a la melancolía del timbre de la Viola, que en contraste con el Rondo espiritual y bien definido del tercer movimiento, otorgan a este concierto el máximo protagonismo compositivo entre el repertorio de la época. Su segundo concierto, más pastoral, no es menos exigente que el primero. Desgraciadamente no suele ser muy utilizado en las Programaciones educativas de nuestra Comunidad Autónoma... una lástima, es dificultoso a afinar e interpretar, con lo que muchos profesores prefieren trabajar en su repertorio el de Re mayor.

En las memorias del cantante irlandés Michael Kelly, escribe haber asistido en 1784 a los ensayos del cuarteto de cuerda formado por Joseph Haydn y Dittersdorf a los violines, Mozart a la viola y Vanhal al violonchelo. De los cuatro instrumentistas, el único que no escribió alguna pieza concertante para la viola fue Haydn; Johan Baptiste Vanhal (1739-1813), uno de los primeros músicos  que empezaron a vivir libremente de su arte, reputado pedagogo, es el autor de varias sonatas para viola y dos conciertos para viola y orquesta, siendo el Concierto en Do mayor el más tocado en la actualidad. Citaré también en esta sección a Anton Vranicky (1761-1820), uno de los fundadores de la escuela vienesa de violín. Schuppanzig y Mayseder son sus alumnos, gran amigo de Haydn y de Beethoven, fue maestro de capilla del príncipe Lobkowitz; es el autor del Concierto para dos violas y orquesta en Do mayor, un raro y tremendamente largo concierto que sobrepasa la media hora.


En los últimos años del siglo, el pianista Johan Nepomuk Hummel (1778-1837), publica en Viena en 1798 sus Tres Sonatas para pianoforte, las dos primeras acompañadas de un violín, la tercera con alta-viola obligada.  En esa época los violistas eran todavía "raros" y poco vistos, Hummel procedió a realizar un arreglo de estas dos primeras sonatas para violín obligado y volvió a publicarlas de nuevo con el número de opus 19. La pieza se inscribe en la tradición de la sonata para piano con acompañamiento de un instrumento, donde la viola jugará un papel modesto. Veintidós años más tarde, el compositor escribe su Poutpourri op.94 para viola y orquesta en 1820, y fue dedicado a Anton Schmiedl, violista y músico de la Capilla de Dresde. La obra contiene principalmente arreglos y variaciones de extractos de óperas de Mozart (Don Giovanni y Las noches de Fígaro), y también del Tancredo de Rossini. Una versión abreviada, (la más tocada en la actualidad, viene incluida en prácticamente todas las programaciones didácticas de nuestro país), fue publicada bajo el título de Fantaisie por Clémence Meyer en 1900. 


L.V. Beethoven (1770-1827) experimentó con 19 años una actividad profesional como instrumentista de cuerda en el teatro de Bonn. En enero de 1789, Maximilian Franz inaugura una ópera de corte al estilo de su hermano, el emperador austriaco Joseph II, enrolando al jóven Beethoven como violista en el proyecto. En este contexto, el compositor tomó consciencia de muchas óperas vienesas (especialmente de las de Mozart), antes de dejar su puesto e instalarse en Viena en 1792. Aunque Beethoven no realizó ninguna obra específica para viola solista, publica en 1804 un Nocturno op.42 para viola y piano en la editorial de Hoffmeister y Kuhnel. En una carta escrita el 20 de septiembre de 1803, señala a su editor que él no es el autor del Nocturno, solamente revisó el trabajo realizado por Franz Kleinheinz: "...no me corresponde la transposición de esta pieza pero la he revisado y en parte la he mejorado; así que no me venga a escribir que yo soy el autor de esta pieza, eso sería una mentira, además no se por otra parte de dónde hubiera sacado el tiempo y la paciencia para realizarla..." 

lunes, 2 de marzo de 2015

Austria I: Repertorio solista para la Viola 1750-1830

El hermano menor de Franz Joseph Haydn, Michael (1737-1806), inauguró un periodo brillante para la Viola en Austria. Formado como su hermano en la catedral de St. Etienne de Viena, comienza a componer a partir de 1760 prestando sus servicios al obispo Adam Patachich en Grosswardein, (actualmente en Oradéa, Rumanía), empleo que dejará a partir de 1763 para tomar funciones de violinista y compositor de la corte del Príncipe archiduque de Salzburgo. En 1761 compone el primer Doble Concerto para órgano o clavecín, viola y orquesta; una obra totalmente genuina e innovadora en cuanto a su forma y orquestación, cuya parte de Viola es netamente más discreta en comparación a la del Clave. Muy notablemente sirvió de referencia a compositores contemporáneos que también abarcaron esta forma musical a partir de esa idea compositiva primigenia.
Uno de ellos fue Carl Maria von Dittersdorf (1739-1799), que compone en 1766 su Sinfonía Concertante para contrabajo, viola y orquesta, dedicada al contrabajista Friedrich Pichelberger, y donde la parte de viola continúa teniendo ese rol secundario junto a la parte de la primera voz, en este caso del contrabajo. Según el catálogo Breitkopf de 1776, realizó también 3 conciertos para viola y orquesta, pero desgraciadamente el único que se conserva en la actualidad es el concierto en Fa mayor. Trabajó al servicio del Príncipe Archiduque de Breslau durante 28 años y tuvo una gran relación de amistad con Haydn y Mozart  

LA SINFONÍA CONCERTANTE DE W.A. MOZART

Junto al clave y el clarinete, la viola es uno de los instrumentos preferidos de Mozart (1756-1791). Explotó todas sus facetas expresivas en todos sus dominios solista, camerístico y orquestal, con tal audacia y sabiduría como ningún otro hasta entonces. Compuso su Sinfonía concertante en Mi bemol mayor para violín, viola y orquesta k.364 en 1779, tras comprender las tendencias musicales de moda tras su viaje a París en 1778 para montar la interpretación de su Sinfonía concertante para instrumentos de viento k.297, escrita para le Concert Spirituel.

Posiblemente fue una obra que destinó al violinista Ignaz Fränzl y la Orquesta de Manheim. La obra es de amplias proporciones, y se sitúa, por el autor y su inspiración, lejos del diálogo amable y sistemático del género musical elegido. Son muchos los estudios, análisis y reflexiones publicadas al respecto, sobre su expresión dolorosa, sobre el rol de sus fermatas y silencios, (particularmente en el segundo movimiento lento), sobre la frecuente utilización del principio de eco, sobre el equilibrio y la maestría del texto musical entre los instrumentos...en definitiva, Mozart dota particularmente a esta obra de una dimensión trágica en contraposición a la galantería utilizada anteriormente por Dittersdorf o Haydn en este género.
Desde un estricto punto de vista instrumental, pienso que el compositor no buscó mostrar una diferencia entre el violín y la viola, sino al contrario, fue más allá, buscó una total igualdad en el tratamiento de las dos voces solistas, a quienes son confiadas las mismas exigencias técnicas. Para ello, y según la costumbre de la época, Mozart no dudó en escribir la parte de viola en la tonalidad de Re mayor, para que su parte suene más claramente, exigencia que hace que el violísta afine su instrumento medio tono más alto. Este deseo de coherencia y simetría entre las dos partes solistas se encuentra en la orquestación, donde en algunas ocasiones también dobla las voces de la sección de violas para equilibrar e igualar las de violines I y II. (3er. movimiento).

Unos meses después de realizar esta obra, Mozart compuso 134 compases de una Sinfonía concertante para violín, viola y violoncello y orquesta en La mayor K. Anh 104 (320) que quedó inacabada. Con una scordatura de la viola solista de un tono (parte de viola solista escrita en Sol mayor). Existe igualmente una transcripción anónima para viola del Concierto para clarinete y orquesta K.622, publicada en 1802 en Offenbach-sur-le-Main, en la casa del editor André. El arreglo es ingenioso y de una gran complejidad técnica, pero se desconoce el autor, (el nombre de Beethoven ha sido sugerido por algunos estudios recientes).