lunes, 15 de diciembre de 2014

Evolución de la Viola hasta el s.XVII


Continuando con el recorrido histórico planeado en artículos anteriores, Orígenes de la Viola I y II, y debido al volumen de información que debería abarcar en esta sección, quería disculparme de ante mano por la cantidad de información que debo discriminar, ya que para mostraros la interesante evolución de la nuestro instrumento, debo resaltar diferentes aspectos resumiéndola a grosso modo en este periodo tan maravilloso y crucial que voy a relataros.


Hasta el s.XVII, la Voz continuaba como instrumento que no tenía competidor en el vehículo de la expresión musical, tanto para la música sacra como para la profana. La Voz fue aplicada a la danza (en pavanas, saltarellos, zarabandas, etc.); normalmente, a parte del laúd, el resto de instrumentos no eran especificados, pero estas composiciones dejaban vía libre para doblar la parte vocal, abriendo un camino más interesante y expresivos para el rango de instrumentos de la familia da braccio. Podemos observar que, con la adición de la cuerda Mi al Violín, (instrumeto más pequeño y manejable que la Viola), le añadía más capacidad expresiva, lo cual es muy importante para la danza. Para completar la armonía, se usaban dos líneas de Violas (Alto y Tenore). Las líneas del bajo eran simples, en contraposición al contrapunto de la parte de las Violas. En 1529, Martín Agrícola hace la primera descripción de un Pardessus de Viol, señalando el uso arbitrario de la cuerda aguda al servicio de las necesidades expresivas de la danza, en palabras textuales, “...podrá tocarse tan agudo como pudiera oírse”.


En el s.XVII, la familia de instrumentos da braccio todavía no eran aceptados como instrumento de la corte, y existía una gran variedad de tamaños y técnicas constructivas. En general, había poca uniformidad en su morfología y posibilidades acústicas, y en lo referente a las Violas da braccio, sus tamaños oscilaban entre los 38’5 cm de caja (Violetta) y los 47 cm (Tenore). Una curiosodad, después de Agrícola, la mayoría de descripciones en la afinación de estos instrumentos de cuatro cuerdas, están un tono por debajo de la actual (Si b-Fa-Do-Sol), resultado de la búsqueda de la quinta por debajo del violín entorno a 415hz. Observa a la derecha, esta Viola realizada por el gran maestro luthier  italiano Gasparo da Salo en 1609.

Todos los nuevos avances constructivos que se realizaron en esta época fueron posibles, en gran parte, a la mejora de la manufactura de las cuerdas. Las primeras cuerdas graves eran gruesas hebras de tripa, que dificultaban la ejecución de articulaciones complejas. Los nuevos entorchados de tripa y metal, más resistentes y ágiles a las tensiones que se generan en el instrumento, permitieron un mayor refinamiento tanto en el diseño como en las técnicas interpretativas. Así mismo, también se procede al aumento del diapasón conforme a la demanda de registros más altos y ejecuciones más virtuosas.

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